Tumbas indígenas revelan el patrimonio que quedó enterrado


Ciudadsur

Itagüí / 15 de June de 2016

La noticia le dio la vuelta al mundo: “Hallan tumbas indígenas de 2000 años de antigüedad en Itagüí”. Hasta los medios más importantes de Estados Unidos y Europa dieron cuenta del histórico hallazgo, no solo para este municipio sino para el patrimonio arqueológico del país, puesto que se trataría de un cementerio indígena.

No es para menos, un grupo de 22 arqueólogos de la Corporación Sipah, también de Itagüí, permanecen día y noche expectantes y cuidadosos de cualquier evidencia que permita ubicar un elemento de nuestros antepasados en la zona donde la Alcaldía de Itagüí adelanta la construcción del Parque de las Luces, un espacio que servirá para la atención de niños y adultos mayores.

Las investigaciones que se han adelantado desde hace doce años en varios sectores del municipio permitían pensar que en el terreno se encontrarían enterramientos, incluso a pocos metros de allí ya se había encontrado una tumba indígena, pero la cual ya había saqueada hace por lo menos 50 años.

Por eso el proceso de construcción es más lento. La máquina retroexcavadora debe ir raspando el terreno para detectar cualquier indicio que dé cuenta de un nuevo hallazgo. “Donde aparezca un elemento de cerámica hay que ser cuidadosos, pero a medida que fuimos avanzando encontramos recubrimientos de piedra que son posiblemente cubrimiento de tumbas. Ahí entramos y empezamos el procesos de excavación manual”, cuenta emocionado Juan palo Díez, arqueólogo y director de Sipah.

La primera sorpresa fue en la tarde del 16 de mayo. Debajo de una placa de piedra, posaban dos urnas color marrón contrapuestas, las cuales una funciona como tapa y en la otra se hallaron posibles restos óseos cremados. “Aunque el tipo de cerámica da cuenta del periodo marrón enciso y estimamos que tengan una antigüedad de dos mil años, solo en noviembre cuando terminen los análisis de carbono determinaremos la edad real de los recipientes y de su contenido”, explica emocionado Díez.

Pero este no fue el único hallazgo, puesto que ocho días después apareció otro e iniciando junio el tercero, lo que supone que el lugar fue utilizado como una zona de enterramientos prehispánicos o cementerio indígena. Ante esto, Carlos Mario Posada, director de Cultura de Itagüí, plantea varias opciones para conservar lo que sería uno de los hallazgos más importantes del municipio.

“Cuando se encontró la primera tumba pensamos en hacer una urna de cristal para exponer una réplica de las vasijas, pero ahora la propuesta es la reconstrucción de la casa Flanders que está ubicada en la parte alta de la construcción y convertirla en un museo. Se están revisando las opciones, pero queremos que toda la comunidad conozca la historia de quiénes habitaron Itagüí”, explicó el funcionario. Pero para concretarse el museo, Sipah, quien tiene a su cargo las vasijas, exige que el sitio tenga seguridad para evitar saqueos.

¿Y el patrimonio enterrado?

Pero más allá de este importante hallazgo, organizaciones sociales y culturales se cuestionan el patrimonio que pudo haber quedado enterrado bajo los edificios que se levantan desde hace algunos años en el municipio. Según las normas nacionales, solo las construcciones en un área superior a una hectárea deben contar con un protocolo arqueológico, situación que impide exigirles a las constructoras que adelanten el proceso sin importar el tamaño del terreno a intervenir.

“En estos doce años hemos encontrado varias tumbas en Itagüí, como en la Loma de los Zuleta, La Finquita y Ciudadela de Valle, pero nunca habían prestado atención. Lo triste es saber que decenas de enterramientos quedaron bajo edificios porque no hay una política clara sobre el patrimonio en Itagüí y al parecer seguirá así porque no vemos nada en el nuevo Plan de Desarrollo”, lamentó el Director de Sipah.

Incluso, Díez asegura que en algunas obras públicas como la I.E Maria Josefa Escobar en El Pedregal, la estación de Policía de El Manzanillo, el Parque Obrero y el Parque de las Chimeneas, no se cumplió con la norma. Pero dicha situación no es exclusiva de Itagüí sino una generalidad en el Valle de Aburrá, puesto que se estima que de las 350 obras que tenían licencia de construcción en 2014 en el área metropolitana, solo 25 cumplieron los protocolos arqueológicos.

Para el Director de Cultura de Itagüí, las alcaldías no tienen la competencia ni las herramientas jurídicas para exigirle a todos los constructores estudios arqueológicos y reconoció que en el recién aprobado Plan de Desarrollo no existe una línea específica para preservar este patrimonio.

“Con los constructores vamos a iniciar capacitaciones para que conozcan el valor histórico de estos hallazgos, pero depende de la voluntad de ellos. En cuanto a la conservación arqueológica, en estos cuatro años vamos a trabajar en pedagogía, en la recuperación del parque de los Petroglifos y en la implementación de vigías culturales y del patrimonio”, explicó Posada.

Por ahora Juan Pablo Díez y su equipo continúan trabajando día y noche para encontrar más restos y tumbas indígenas que permitan establecer qué tipo población habitaba Itagüí y su forma de vivir. Solo así se podrá recuperar la historia o por lo menos parte de ella, porque gran parte quedó enterrada bajo moles de cemento.

 

Alejandro Calle Cardona

Fotos: Cortesía Sipah

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