Continúa el debate en Caldas por proyecto de construcción de una planta de residuos orgánicos: “No será un basurero”
En medio de las discusiones que avanzan en Caldas sobre la posible construcción de una planta de residuos orgánicos, varios sectores han comenzado a destacar los beneficios que traería este proyecto para el sur del Valle de Aburrá.
Según la justificación de la iniciativa, impulsada por el Área Metropolitana y la Alcaldía de este municipio, esta busca fortalecer las acciones de economía circular, promover la gestión sostenible de los residuos, aportar a la mitigación del cambio climático y proteger los ecosistemas del territorio.
La propuesta contempla una inversión cercana a los 14.000 millones de pesos y tendría la capacidad de aprovechar diariamente hasta 52 toneladas de residuos orgánicos, convirtiéndose en una apuesta ambiental para disminuir la cantidad de desechos que actualmente llegan al relleno sanitario La Pradera.
Precisamente, uno de los aspectos que más respaldo ha generado es la necesidad de aliviar la presión sobre este relleno sanitario, cuya vida útil estaría cercana a los siete años. Además, se estima que si las prácticas de disposición final de residuos en el Valle de Aburrá no cambian, para el año 2030 el vaso La Piñuela ya habría ocupado cerca del 68 % de su capacidad.
“La idea es aprovechar los residuos orgánicos vegetales que se producen en el municipio y generar compostaje, así como fortalecer la economía circular. Estamos esperando los resultados de prefactibilidad y factibilidad para tener una visión más clara”, así lo explicó la concejala Yeny Restrepo, quien ve con buenos ojos dicho proyecto que ya fue socializado en el Concejo Municipal.
Sin embargo, en medio de los conceptos favorables también han surgido preocupaciones por parte de algunos habitantes. Una de las principales inquietudes tiene que ver con el posible impacto en salud pública, debido a que la planta estaría ubicada a pocos kilómetros del parque principal del municipio, situación que podría afectar a por lo menos 10 veredas y a más de 300 familias cercanas al sector donde se proyecta la obra.
Por su parte, y en medio de críticas por falta de información, la Alcaldía de Caldas inició una campaña en redes sociales para tratar de explicar, ahora sí, el proyecto. En uno de los contenidos asegura que no se trata de un relleno sanitario, sino de una planta para el aprovechamiento de residuos vegetales como cáscaras de frutas, madera, ramas y demás. Es decir, no generaría olores ni contaminación a fuentes hídricas.
Por ahora, la iniciativa permanece en etapa de prefactibilidad y se está a la espera de los estudios de suelo para definir la viabilidad y continuidad del proyecto.
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