Delimitación de la quebrada Doña María busca llevar tranquilidad a habitantes de San Antonio de Prado
La quebrada Doña María, en jurisdicción de Itagüí y el corregimiento de San Antonio de Prado, en Medellín, históricamente se ha convertido en un afluente altamente peligroso, sobre todo, en épocas de intensas lluvias.
Este panorama ha generado innumerables situaciones de gestión del riesgo y por eso, una buena noticia recibieron los habitantes que viven cerca de la quebrada, al menos, quienes habitan la vereda El Salado, en San Antonio de Prado.
Corantioquia informó que avanza desde octubre del año pasado en el proceso de delimitación de 4. 3 kilómetros de la quebrada Doña María, lo que a futuro permitirá prevenir emergencias asociadas a inundaciones y crecientes súbitas.
“El proceso, que inició en octubre de 2025 y se extenderá hasta mayo de 2026, se desarrolla bajo los lineamientos del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y con un enfoque de gobernanza territorial ambiental. Esto significa que no se trata solo de estudios técnicos, sino de un ejercicio construido junto a la comunidad”, explicó la directora de Corantioquia, Liliana María Taborda González.
Dicha delimitación servirá también para reducir el riesgo en comunidades identificadas como son los asentamientos Emberá Dobidá que tienen injerencia en la zona. Desde Corantioquia se espera que en mayo sea oficializado un estudio técnico que definirá la delimitación, zonificación y estrategias de manejo ambiental para este afluente.
“Este estudio se convertirá en una determinante ambiental para el ordenamiento territorial, permitiendo proteger el ecosistema, promover la restauración y asegurar un uso sostenible del territorio”, agregaron desde Corantioquia.
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