Largas filas y hasta una hora de más en cada de trayecto. Ese es el panorama que han tenido que soportar miles de habitantes de San Antonio de Prado en la última semana, tras el colapso parcial del puente la Limona en límites con Itagüí el pasado 16 de enero.
El plan de contingencia ha servido, pero quienes viven en el corregimiento más poblado del país tienen que dedicar más tiempo para llegar a sus destinos.