Las contradicciones de El Guacal

El cierre del relleno El Guacal en octubre de 2015 por parte de Corantioquia generó una serie de contradicciones. La primera es que mientras la comunidad de San Antonio de Prado celebraba que a su corregimiento no llegaran más residuos que contaminaran el medio ambiente, los municipios que allí los depositaban enfrentaban el grave problema de encontrar otro sitio de disposición e incluso, en algunos casos, una emergencia ambiental al no hallar lugar alguno.

EDITORIAL- 31 JULIO 2026

En 2005 se otorgó la licencia a la empresa Enviambientales EVAS S.A para que operara el Centro Industrial del Sur “El Guacal” y lograr la separación y aprovechamiento de los residuos sólidos que generaran los 23 municipios que se beneficiaban de este sitio. Sin embargo, los estudios por parte de la Entidad ambiental y de organizaciones sociales, indicaron que este cometido no se cumplió, lo cual provocó su cierre y una millonaria multa.

Ahora, el Municipio de Envigado impulsa su reapertura a través de un proyecto que, según explican, pretende corregir los errores del pasado y generar por fin una cultura de aprovechamiento de residuos y así evitar que todos vayan al sitio de disposición final; es decir, una cultura de separación y reutilización. Tarea urgente ante la crisis sanitaria que se podría dar en el Valle de Aburrá, producto de la desbordada generación de residuos y el aprovechamiento de tan solo el 10% de ellos.

La propuesta, por su puesto, ha generado reacciones entre la población y líderes del corregimiento, así como de organizaciones ambientales y el Concejo de Medellín. Aunque todos coinciden en que se debe buscar una alternativa, esta debe ser ambientalmente viable para no repetir los errores que se cometieron en el pasado dentro de El Guacal.

Incluso la concejal del Polo Democrático Luz María Múnera, denunció que el Plan de Ordenamiento Territorial aprobado en Medellín en 2004 se contradice a la hora de definir la destinación del suelo donde se ubica el relleno sanitario. En el reciente debate que tuvo lugar en el Concejo Municipal, la corporada explicó que “mientras en el artículo 29 del documento, El Guacal se encontraba en una zona de área protegida, el 23 la establecía como un distrito de manejo integrado y el 159 permitía el uso como relleno sanitario”. Tres artículos contradictorios que dificultan aún más encontrar una salida.

Por su parte, el concejal liberal Bernardo Alejandro Guerra, lamentó que El Guacal se hubiera convertido en un  “botadero de basura a cielo abierto” a más de 2000 metros de altura y el cual, según él, afectó las fuentes hídricas en una zona de páramo de donde se toma el acueducto para una población de más de 130 mil personas de San Antonio de Prado y el municipio vecino de Heliconia.

¿Qué hacer entonces? El alcalde de Envigado Raúl Cardona aseguró que si bien en el Parque Industrial del Sur se han cometido errores, estos se han corregido y explicó que trabajan en una propuesta donde la educación ambiental será la protagonista para evitar el desaprovechamiento de los residuos sólidos. Esto, con el propósito de que Corantioquia permita la reapertura de El Guacal en menos de seis meses, lo que generaría un alivio económico para este municipio y los otros que hacen uso del parque.

Será Corantioquia entonces la responsable de determinar si negar o aprobar la licencia al nuevo proyecto promovido por Envigado y que cuenta con el respaldo de la Gobernación de Antioquia. Su director Alejandro González, explicó que al tratarse de un relleno sanitario en medio de un Distrito de Manejo Integral, se tendrá que presentar unos estudios de características muy diferentes a como si se ubicara en un sitio cualquiera.

Mientras se define el futuro del Parque Industrial del Sur y qué hacer con los residuos generados en los municipios del Valle de Aburrá y el Occidente antioqueño, la comunidad de San Antonio de Prado continúa promoviendo el “No a El Guacal” y aseguró, a través de sus líderes sociales, que impedirán a toda costa que el corregimiento se convierta nuevamente en un botadero de basuras.

Lo cierto es que, sin importar cuál sea la decisión, los municipios y entidades ambientales tendrán que apostarle de manera decidida a la educación ambiental y la comunidad tendrá que ser más responsable con los residuos que genera para evitar una crisis ambiental, la afectación de nuestros recursos naturales y frenar las consecuencias del cambio climático.