El brujo y el loco de Otraparte

Sentado en una silla de madera café en medio de una rotonda de piedra que rodea un viejo cedro en el jardín de la antigua casa del escritor y filósofo envigadeño Fernando González, “el brujo de Otraparte”. Allí, en la que dice ser su oficina, Sergio Restrepo hace un recuento de lo que ha sido la travesía de la Corporación que por estos días cumple 15 años.

Es una locura –asegura Sergio- cuando nacimos y ahora. Otraparte es el nombre que González dio en 1959, el mismo año de publicación del Libro de los viajes o de las presencias, a La Huerta del Alemán.

“Otraparte fue considerada en su época como una denominación novedosa y tenida como signo de rebeldía. Efectivamente representa, ante todo, la evocación del vivir a la enemiga (…). Denota, por tanto, una actitud de independencia, de distanciamiento social y de búsqueda de sí mismo; e incluso, en lenguaje metafísico, el escenario escogido para continuar la realización existencial de ese ‘irse yendo’, que por lo demás define de modo tan preciso la vida del hombre”, reseña el sitio oficial.

Esa rebeldía contrasta con el silencio y tranquilidad que invade el jardín, la casa museo e incluso el café. Cada rincón revela secretos del “brujo”, sus pasillos, relatos y mensajes casi insurgentes. Tal vez por ello, desde su creación, Otraparte no fue considerado como un lugar de nostalgias sino de vida, de un constante viaje, como los tantos que emprendió el filósofo.

Fernando y Simón González Restrepo, hijos del escritor, habían considerado la posibilidad de crear una entidad que se encargara de preservar y difundir la memoria de su padre, pero Fernando murió y el proyecto fue suspendido. Fernando había conservado la herencia escrita y gran abundancia de recortes, fotografías, libros y objetos que narran la historia familiar.

Simón decidió crear entonces la entidad que finalmente se encargara de administrar y difundir el legado del pensador envigadeño, y para lograrlo buscó la ayuda de sus sobrinos Lucas y Pedro González, así como de Ernesto Ochoa Moreno y Gustavo Restrepo Villa, estudiosos de la obra. Pero una nota en la prensa llamó la atención de Sergio Restrepo, amante de los viajes, escritos y pensamientos de González; así que buscó la forma de hacer parte de ese proyecto.

Tras varios intentos y reuniones, el 10 de abril de 2002 se reunió en la vieja casa la Asamblea de Constitución de la Corporación Fernando González - Otraparte, que quedó conformada por 57 miembros fundadores. Desde ese entonces Sergio, dueño de una llamativa persistencia y particular amor por la cultura, pasó a hacer pieza clave de la Corporación y cara visible por muchos años en el sector cultural de Antioquia.

Ha sido representante legal, presidente, vocero, enamorado y tras su reciente y sorpresiva salida del Teatro Palo Tobón Uribe, retomó la representación legal. Desde allí, Sergio ha impulsado a Otraparte como epicentro cultural de Envigado y todo el sur del Valle de Aburrá. Abrió las puertas a nuevos escritores y pensadores, convirtió una de las salas en un cine club para niños y cine arte para adultos, en el jardín se hace yoga y en las aulas, foros y debates.

Tal vez por eso Otraparte parece sonreír, porque aunque la cultura y sus corporaciones batallan en una sociedad que poco invierte en el sector, este espacio seguirá su caminar. En el segundo semestre de este año iniciarán las obras del Parque Cultural, un proyecto de mil 600 metros cuadrados que tendrá una biblioteca dedicada a la vida y obra del maestro Fernando González y a la literatura colombiana, un aula múltiple para 200 espectadores para el cine arte, música, teatro y conferencias, así como una hermosa terraza al aire libre como zona de lectura.

El Parque Cultural Otraparte tendrá una inversión de 9.600 millones de pesos por parte del Municipio de Envigado y el Área Metropolitana y hará parte del corredor cultural que se intenta promover junto con la Casa de Débora Arango y la Casa de Cultura de Envigado.

Parte de este proyecto es producto de la terquedad y locura de Sergio, un rebelde, tal y como lo fue Fernando, aunque asegura que desde joven ha tenido leves diferencias con su pensamiento. “Soy un amante a sus reflexiones y legado, pero él mismo nos enseñó a disentir y a no estar de acuerdo en todo. Pero sin lugar a dudas, Fernando González sigue vivo en cada persona que llega a este lugar mágico, conoce su historia y defiende la vida”, dice este loco, el loco de Otraparte.

 

Alejandro Calle Cardona

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