El difícil camino que tendrá el ferrocarril en Caldas

Habitantes de Caldas sueñan con volver a escuchar y ver pasar el ferrocarril cerca a sus casas. Sin embargo, la empresa creada para tal fin tendrá que superar varios obstáculos, entre ellos los barrios que se asentaron cerca de la línea férrea, por lo que ya analiza qué hacer con las construcciones y se anuncia mano dura contra quienes adelanten nuevas edificaciones.

En la memoria de Gustavo Jiménez aún se escucha el sonido de ferrocarril cuando este pasaba a pocos metros de su casa en el barrio El Pombal de Caldas, rumbo a Amagá o a Medellín. Su infancia, juventud y parte de la adultez estuvo relacionada con el sistema que sueña volver a disfrutar a sus 86 años de edad.

“Cuando era niño ya el tren funcionaba y por acá solo habían tres casas, el resto eran potreros con ganado y una cancha donde jugábamos fútbol, pero cuando escuchábamos la bocina del tren, salíamos corriendo a tratar de alcanzarlo y colgarnos hasta la estación de Locería. Una vez me monté detrás de la cabeza del tren y me estaba quemando el humo, salté y di cuatro vueltas pero no me pasó nada”, relata el abuelo, sentado en una banca de madera fuera de su casa.

Pero no todo fue felicidad, don Gustavo recuerda con rabia que el ferrocarril se acabó, según él, por las disputas entre conservadores y liberales, las cuales incluso ponían en riesgo la vida de los trabajadores del sistema. “Los liberales generaron mucho trabajo con el tren, pero cuando llegaron los conservadores acabaron con él. Incluso, los chusmeros paraban los viajes para pedir cédulas y si encontraban a un liberal se lo llevaba hasta Bolombolo y los tiraban al río Cauca”.

A pocos metros del barrio El Pombal, en el barrio La Raya, las hermanas Nohelia y Damaris Cardona, miran desde su ventana la línea férrea frente a su casa y que se pierde entre las casas y la maleza. A sus 76 y 68 años, respectivamente, no ocultan su emoción al escuchar la palabra ferrocarril y aseguran que, cuando vuelva, saldrán a recibirlo tal y como lo hacían cada mañana antes de salir al colegio.

“Yo sueño con que en menos de cuatro años pueda escuchar otra vez su sonido y viajar como antes a Cisneros, porque cuando acabaron con el tren, pues acabaron con nuestros paseos”, confiesa entre risas Nohelia.  Y es que no todo fue felicidad. Los habitantes de Caldas y de los municipios que atravesaba el ferrocarril vieron cómo este apagaba sus motores en 1987 y con él, el transporte de carga y las ilusiones de centenares de habitantes del Valle de Aburrá.

“Yo no entiendo cómo dejaron acabarlo, allí transportaban carbón, ganado, mercado y viajábamos todos a Medellín o de paseo a Cisneros. Era lo más hermoso que teníamos”, asegura don Gustavo, mientras las lágrimas inundan sus ojos y respira profundo para no dejarlas salir. “Por eso tiene que volver y el Gobierno tiene que responder por dejar crecer tantos barrios sobre la vía férrea”, sentencia.

Los barrios que crecieron cerca al tren

Pero volver realidad el sueño de revivir el ferrocarril no será tarea fácil. Además de los costos, la principal dificultad será encontrar una salida con decenas de familias que viven cerca de la línea férrea. Incluso, en algunos sectores de La Estrella y Caldas, las márgenes se estrecharon y las escasas construcciones se convirtieron en grandes barrios de invasión.

“Nosotros queremos que el sistema inicie construcciones en Caldas y vamos a hacer todas las gestiones para que sea posible porque eso dinamizará nuestra economía. Vamos a recorrer los sectores donde crecieron barrios cerca al antiguo sistema para determinar cuál es la mejor alternativa”, explicó el alcalde Carlos Durán.

Por su parte, el gerente de la empresa Ferrocarril de Antioquia, Juan Felipe Campuzano, le aseguró a CIUDAD SUR que el Gobierno Nacional tendrá que responder por estas invasiones. “El Estado descuidó un bien de la Nación y lo tendrá que recuperar, se tendrá que negociar con aquellas familias que llevan muchos años viviendo allí para lograr una reubicación, pero quienes apenas están construyendo para sacar provecho, no dudaremos en tener mano dura y pasar con la máquina”, sentenció.

En eso coinciden las hermanas Cardona, quienes dicen lamentarán ver partir a sus vecinos, “pero si toca, toca, eso sí, que les respeten la vivienda de la gente. Aquí lo importantes que el proyecto se lleve a cabo”, aseguró Damaris. A siete casas de allí, sentado jugando dominó con sus amigos, Alirio Zapata comentó que hace dos años compró su casa en este barrio, la cual está a escasos pasos del riel: “si van a comprar a precio justo, yo vendo. El problema es que siempre ofrecen menos plata y uno pierde su inversión, por eso lo más lógico es que tiren el tren por el río porque hay muchas familias como nosotros”.

Por ello, el gerente de Ferrocarril Antioquia explicó que actualmente se adelanta un estudio de prefactibilidad para determinar por dónde debe pasar el ferrocarril, si por la antigua línea o una nueva y el cual estará listo en un año. “Por costos, el tren debe pasar por donde ya está construido, aunque en algunos sectores no será posible por el metro o parques del río. Eso lo sabremos cuando finalicemos el estudio y los diseños”, indicó.

Las obras iniciaría en cuatro trimestre del 2017 de manera simultánea en tres tramos: Amagá-Caldas, Bello-Barbosa y Barbosa-Estación Botero. Mientras esto ocurre y se define su trazado, el sonido del tren sigue retumbando en la memoria de don Gustavo, quien recorre de vez en cuando los rieles de aquel viejo ferrocarril que hizo de su infancia un recuerdo inolvidable.

Alejandro Calle Cardona

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