Los Del Sur promueven convivencia en cárcel de La Estrella

El estrecho patio 1 se convirtió en una improvisada cancha de microfútbol de siete metros por diez. Quienes observan el juego final del torneo relámpago, se juntan con la pared para evitar ser golpeados por el balón. Los seis jugadores, tres por equipo, disputan el título del mejor equipo de la cárcel Municipal La Estrella, un centro de reclusión que le apuesta a la convivencia y resocialización de los internos.

Cada balón se disputa como si el tiempo se acabara y cada gol se grita como si se tratase de una final en el estadio Atanasio Girardot. En piernas, brazos y espaldas se dibujan los escudos y colores que reflejan la pasión por el fútbol y la fidelidad por su equipo amado, a ese que extrañan y al que visitarán de primero cuando abandonen sus celdas.

Aunque se pierde la cuenta de las anotaciones, el encuentro finaliza empatado y el ganador se define por penales. Cada gol es celebrado y los errados son motivo de burlas. Al final, ambos equipos se abrazan para sellar el pacto firmado; lo que menos importaba era  el vencedor. “Llevo cinco años acá metido y nunca habían hecho un torneo de fútbol, ahora vemos que le importamos a la sociedad y eso nos va ayudar mucho”, aseguró Milton, quien es líder del patio 2.

En la otra portería, vestido con peto verde húmedo por el sudor, sonríe Yeferson, a quién le faltan ocho meses de condena, pero cuenta los días para obtener su permiso de 72 horas y ver a s gran amor. “Lo primero que voy a hacer es abrazar mi familia y de una para el estadio a ver a Nacional. Tengo que programar el permiso para que coincida con un partido”, confiesa el joven, capturado en una redada en una plaza de drogas.

Entre los internos, aparece un puñado de jóvenes portando la camiseta del equipo paisa. Se trata de los integrantes de la barra Los Del Sur La Estrella, quienes organizaron la celebración del Día del Niño y un torneo de ‘micro’ en el centro carcelario.

“El último viernes de cada mes vamos a hacer torneos de fútbol, billar, tenis, y fútbol tenis. Además con la Personería, los internos firmaron un pacto de convivencia para eliminar cualquier tipo de enfrentamiento entre los internos, porque de lo contrario no seguimos con las actividades”, explicó el concejal Andrés Felipe Ruiz, quien también es uno de los líderes de la barra en el municipio.

Pero el deporte no es la única apuesta en este centro carcelario que acoge a cerca de 40 internos. Desde su llegada en enero a la Dirección de la Cárcel, María Elena Marín le apostó a la resocialización de esta población a través del trabajo, por lo que logró un convenio con la empresa Gales y 14 internos trabajan en el taller instalado en una de las aulas.

“Ellos trabajan ocho horas al día y tienen un pago de 480.000 de pesos mensuales, los cuales recibe sus familias. Otros trabajan madera y manualidades, porque la idea es que ellos tengan en qué ocupar el tiempo y así lograr una resocialización”, explicó la funcionaria.

El concejal Ruiz, o Simpson como lo conocen, asegura que se deben promover espacios de convivencia y reconciliación a través del deporte, educación y trabajo, “si no hacemos esto, no vamos a lograr eliminar la violencia en los hogares, en los barrios y mucho menos en los estadios”, apuntó.